Las Murallas de Astorga se levantaron por primera vez en el siglo IV dC, y desde entonces han sufrido múltiples asedios y numerosas reconstrucciones. Las prisas por adecuar los accesos de la ciudad a las exigencias del siglo XX significaron la pérdida irrecuperable de la llamada Puerta de Sol, la última de las que se conservaban en el recinto amurallado. En la actualidad se conservan dos lienzos de la muralla: el primero de ellos, de unos 270 metros de longitud, está situado junto al Parque del Melgar, desde el que se puede ver una de las estampas más típicas de la ciudad: la silueta de la Catedral y la majestuosidad del Palacio de Gaudí resguardados tras la recia muralla. El segundo de los tramos conservados, de unos 150 metros de longitud, se sitúa entre el Jardín de la Sinagoga y el llamado “paseo de la Muralla”; la proximidad de las viviendas hace que esta parte sea más difícil de observar para el turista.

En la zona de muralla visible junto al Parque del Melgar hay una escalera metálica que atraviesa “La Brecha”, el punto elegido por las tropas napoleónicas para tomar la ciudad de Astorga. Hablaré en otro momento de la heroica defensa de la ciudad ante el invasor francés en este punto concreto, y también del curioso papel que la leyenda otorga en este punto a Pedro Mato.