Ven a Astorga: ciudad monumental, cruce de caminos y capital cultural de León
La denominada Vía de la Plata une las ciudades de Mérida y Astorga, y es una de las alternativas al Camino de Santiago francés. La actual Via de la Plata puede ser heredera de una ruta comercial cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos; hay evidencias arqueológicas que prueban que los iberos seguían un trazado muy similar para transportar estaño, y se sabe con certeza que los romanos la convirtieron en uno de los ejes de la península.
La historia de la Vía de la Plata se ha visto enturbiada en los últimos años, cuando distintas ciudades del oeste español han tratado de falsear los hechos promoviendo la denominada Ruta de la Plata, que uniría Sevilla y Gijón siguiendo el trazado de la N-630. Esta ruta alternativa ignora la historia y deja de lado a Astorga, uno de sus cabos. El alcalde maragato, Juan José Alonso Perandones, ha mantenido una postura firme, beligerante por momentos, para reclamar lo que corresponde a la ciudad, y ha recibido el apoyo de distintas instituciones, entre ellas la Universidad de León.
El trayecto entre Mérida y Astorga incluye varias ciudades y pueblos dignos de mención, y está llamado a convertirse en la alternativa más interesante al Camino de Santiago. Así, solo la Vía de la Plata permite visitar Mérida, Cáceres, Salamanca, Zamora y Astorga de forma consecutiva; cada una de estas ciudades ofrece sobradas razones al turista para acercarse a hacer una visita, y no es exagerado decir que la oferta conjunta es comparable a la del Camino de Santiago.
Mucho se ha hablado sobre el papel histórico de Astorga como encrucijada, papel que la capital oficiosa de la Maragatería mantiene en pleno siglo XXI. Remontándonos a tiempos de los romanos, en Asturica Augusta confluían hasta 9 vías que comunicaban la ciudad con otras tan distantes (y dispares) como Mérida, Zaragoza, Tarragona, Braga (en Portugal) o Burdeos (en Francia). Para recordar los tiempos en los que era impensable desplazarse por el Noroeste peninsular sin pasar por Asturica Augusta, el Ayuntamiento de la ciudad inauguró en febrero de 2006 su particular kilómetro cero, una reproducción en acero de un miliario romano que alcanza los 2 metros de altura y en el que puede leerse una inscripción en latín que resume el pasado romano de la ciudad. El kilómetro cero se encuentra situado en la Plaza de San Bartolomé, frente a la Iglesia románica del mismo nombre y muy cerca de las ruinas romanas de la domus del mosaico.
En la actualidad Astorga sigue siendo un cruce de caminos; los ejemplos más evidentes con el Camino de Santiago (Roncesvalles-Astorga-Santiago de Compostela) y la Vía de la Plata (Mérida-Astorga); el Consistorio ha trabajado en los últimos años para añadir a estas dos grandes rutas algunas adicionales; una de ellas se encuentra perfectamente acondicionada en su tramo portugués, y unirá las ciudades de Astorga y Braga siguiendo el trazado de una antigua calzada romana de la que se conserva en muchos tramos el empedrado original.
El Museo de los Caminos fue el primero en abrir sus puertas en Astorga, y lo hizo en el marco incomparable del Palacio Episcopal diseñado por Antonio Gaudí. El museo, que nació con la intención de albergar distintas piezas de la Diócesis que corrían el riesgo de perderse por uno u otro motivo, toma su nombre del papel histórico de Astorga como encrucijada, como cruce de caminos. Así, en Astorga se encuentran las dos grandes rutas que atraviesan la Península Ibérica: el Camino de Santiago y la Vía de la Plata. La peregrinación a Santiago es la temártica recurrente de muchas de las piezas llegadas al museo desde todos los puntos de la Diócesis de Astorga.
Entre las piezas más importantes hay que mencionar un Cristo atribuido a Miguel Ángel e integrado en una excelente colección de cruces procesionales. Sorprende la profusión de tallas románicas, entre ellas el Crucificado de Poibueno. También es digna de admirar la amplia selección de trabajos de orfebrería que permiten apreciar la evolución de este arte entre los siglos XV y XVIII. El retablo de San Bartolomé, fechado en el siglo XV, es otro de los protagonistas de un museo en el que también hay sitio para la numismática y para el arte contemporáneo leonés, que tiene reservada la última planta del edificio.
El Museo de los Caminos es el más visitado de Astorga; y es que, a las piezas que hemos mencionado y a las otras muchas que alberga, hay que añadir los interiores del Palacio de Gaudí, que constituyen quizá el mayor atractivo de la visita.
La Catedral de Astorga, consagrada a Santa María, es una de las sorpresas más agradables que aguardan al visitante en la ciudad. Durante los últimos años son muchas las voces que se refieren a ella como “la bella desconocida“; eclipsada quizá por la gótica majestuosidad de la “Pulchra Leonina“, la seo astorgana ha sido injustamente condenada al ostracismo.
La construcción de la Catedral de Astorga comenzó un 16 de agosto de 1471, y se prolongaría por espacio de más de trescientos años. Es por causa de esta dilación que el edificio armoniza hasta cuatro estilos bien diferenciados:
- el gótico florido (finales del siglo XV y principios del XVI): tanto el ábside como las naves y las bóvedas pertenecen al último gótico español, el que se valió de la experiencia acumulada para ir un paso más allá, para elevarse un metro más.
- el renacentista (segunda mitad del siglo XVI): la portada lateral y la entrada a la sacristía son típicamente renacentistas.
- el barroco (segunda mitad del siglo XVII): la fachada principal
- el neoclásico (siglo XVIII): el claustro
Podría decirse, a modo de resumen, que la Catedral de Astorga es gótica por dentro y barroca por fuera; el resultado es un interior que sobrecoge y un exterior que maravilla.
Terminaremos esta breve presentación con dos curiosidades:
1.- el primer documento que da fe de la presencia de comunidades cristianas en España menciona las Diócesis de Mérida, Zaragoza y Astorga-León; es por eso que la Catedral de Astorga recibe, desde los primeros momentos, el título de Apostólica; estamos hablando, pues, de la “Santa, Apostólica, Iglesia Catedral de Santa María, en Astorga”.
2.- una de las torretas del ábside está coronada por la enigmática estatua de Pedro Mato, que ha dado lugar a innumerables leyendas. Una de ellas asegura que su presencia en tan privilegiada torre inquietaba a las tropas francesas hasta tal punto que en los distintos sitios que padeció la ciudad fue blanco de numerosas descargas de fusilería.
Fuente: http://www.diocesiscastillayleon.org/astorga/catedral_de_astorga.htm
El 23 de diciembre de 1886 un incendio destruye el Palacio Episcopal de Astorga; el Obispado y la corporación municipal trabajan codo con codo, y en unos meses se envía al Ministerio de Gracia y Justicia un proyecto para levantar un nuevo Palacio. Desde el Ministerio se desestima este proyecto, y es entonces cuando el Obispo de la ciudad, Don Juan Bautista Grau, propone acudir a su paisano, Antonio Gaudí. Pero desde el Ministerio se paraliza también el proyecto de Gaudí, muy del agrado del Obispo. Un astorgano ilustre, Pío Gullón, Gobernador del Banco de España por entonces, se vale de sus influencias en Madrid para agilizar los trámites. En diciembre de 1888 Antonio Gaudí llega a Astorga para adaptar el proyecto inicial a las necesidades concretas de la zona. Las obras salen a subasta a comienzos de 1889, y se adjudican en 168.520 pesetas (unos 1.000 €).
Antonio Gaudí, embarcado en varios proyectos, no puede dirigir personalmente las obras, aunque viaja a Astorga varias veces al año para supervisar los trabajos. En 1893 fallece el Obispo Grau; las malas relaciones de Gaudí con la Junta de Obras Diocesana llevan al arquitecto a renunciar, y se paralizan las obras. Están construidos el sótano, la planta baja y la planta noble, pero no será posible rematarlo según el proyecto original sin la ayuda de Gaudí. En 1905 se trata de convencer al genial arquitecto para terminar la obra, pero éste se encuentra concentrado en La Sagrada Familia y deja de lado el Palacio Episcopal de Astorga. El elegido para concluir el edificio es Ricardo García de Guereta, que carece de planos y se limita a rematar la obra (1913); la última planta carece de la majestuosidad y ambición características del resto del edificio, y resulta imposible coronar el Palacio con las 3 estatuas que Gaudí diseñara personalmente; estos ángeles de zinc, de unos 3 metros de altura cada uno, adornan los jardines del Palacio.
Durante la Guerra Civil la Falange utiliza el Palacio como cuartel, instalando algunas oficinas. El edificio es reparado en 1943. En 1956 el nuevo Obispo de Astorga, Don José Castelltort, decide acondicionar la última planta del edificio como residencia episcopal, pero fallece en 1960, durante una visita a las obras. Este hecho da lugar a una leyenda que asegura que ningún Obispo podrá vivir en las dependencias del Palacio. Su sucesor, Don Marcelo González Martín, decide que el Palacio debe acoger un museo; en 1964 abre sus puertas el Museo de los Caminos.
Fuente: http://www.diocesiscastillayleon.org/astorga/palacio_episcopal.htm
La Ergástula romana es una construcción abovedada de unos 50 metros de longitud; sobre este monumento, uno de los más singulares de Astorga, se han levantado dos plantas adicionales que acogen el Museo Romano, un proyecto largamente acariciado por el Consistorio.
El Museo Romano de Astorga fue el último en abrir sus puertas en la ciudad, y es quizá el menos conocido de los cuatro. Se trata de un museo concebido para mostrar el pasado romano de la ciudad de una forma didáctica; los fondos expuestos se han seleccionado cuidadosamente, y se ha prestado mucha atención al desarrollo de un hilo conductor que dé sentido a la visita.
El visitante accede al museo a través de la Ergástula, conservada en la planta baja; en esta parte se muestran distintas lápidas, entre ellas la de la esclava Lyda. La primera planta acoge el grueso de la exposición; aquí abundan los objetos cotidianos, que nos acercan al día a día de Asturica Augusta. El edificio del museo dispone en la segunda planta de una sala destinada a la restauración y conservación de los restos que se hallan una semana sí y una semana también en las distintas excavaciones que hay en marcha en la ciudad.
Podríamos decir que el Museo del Chocolate de Astorga nos ofrece la posibilidad de analizar la otrora pujante industria chocolatera astorgana de distintas formas:
1.- a través del cacao: no habría chocolate sin cacao; el Museo del Chocolate de Astorga dedica parte de su atención a esta semilla, considerada en la América precolombina como un alimento de Dioses y utilizada en ocasiones como moneda de cambio. Son muchas las propiedades que se le han atribuido a lo largo de la Historia, aunque no todas tienen cabida en esta breve introducción.
2.- analizando la maquinaria: el proceso de fabricación del chocolate ha evolucionado mucho desde las primeras piedras de amasar cacao; el Museo del Chocolate recoge una amplia muestra de todo tipo de maquinaria empleada en la transformación del cacao. La importancia del sector en Astorga fue tal que algunas de las máquinas se fabricaban en la ciudad.
3.- observando la documentación: la colección personal de Don Jose Luis López incluye numerosos documentos relacionados de una u otra manera con la industria chocolatera que permiten al visitante conocer de primera mano cómo funcionaba esta industria.
4.- acercándose a la litografía: las múltiples empresas dedicadas a la fabricación del chocolate en la Astorga de principios del siglo XX necesitaban etiquetas; esta demanda impulsó la creación de distintas imprentas, y en el Museo se conservan muchas de las piedras litográficas empleadas entonces, que permiten hacerse una idea de la sofisticación que alcanzó el sector.
5.- gracias a cromos y otros regalos: eran muchos los chocolates que pugnaban por ganarse los favores del público, y así fue como surgieron distintos regalos: no bastaba con producir el mejor chocolate o venderlo al mejor precio, habia que fidelizar al cliente, y para ello surgieron las primeras colecciones de cromos, muchas de las cuales, llegadas desde distintos puntos de España, están expuestas en el museo.
La entrada al Museo del Chocolate de Astorga cuesta 2′50€ (1′50€ para menores de 18 años, mayores de 65 y grupos de 15 o más personas).
El Ayuntamiento, con buen criterio, ha decidido conservar la Tienda del Museo del Chocolate que pusiera en marcha su fundador; en ella es posible degustar chocolates fabricados en Astorga y sus comarcas, así como comprar recuerdos del Museo, siempre a precios populares.
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